sábado, 7 de septiembre de 2013

Tengo un gran defecto: ¡SOY HOMBRE!



Era el año 2011, ya habían pasado 3 años desde que hice mi pimer intento de cosplay, dos desde que hice mis primeros amigos cosplayers, uno desde que la primera costura que metió y sacó hilo salió rrequete-mal. Acababan de remodelar una parte de la casa en donde se había cambiado una pared que se estaba pudriendo por dentro y al mismo tiempo se había hecho un ático justo encima de mi cuarto, recordé que me habia llevado algunas cosas allí arriba así que en un buen día que no tuve que trabajar y quise volver a poner en práctica lo que aprendí subí y busqué el pedal de mi máquina de coser que se me había perdido y tras urgar entre las cajas y el polvo finalmente lo tuve de nuevo en mis manos. ¡Aleluya! Este equipo de ensueño que me había dado algunas pesadillas está reunido de nuevo, pesadillas que no tardaron en recordarme por qué las tuve: ¡OTRA VEZ NO COSÍA LA COSITA ESA!

En más de un año sin usarla prácticamente no cambió nada, otra vez el mismo hilo, las mismas telas, las mismas costuras que no aparecen, no me acuerdo si para ese entonces ya había olvidado todo lo que me enseñaron sobre costura, todo lo que sé es que no he avanzado nada, esa pequeña diablilla me sigue dando guerra, ¿Acaso hay alguna batalla contra ese insecto blanco que yo pueda ganar? Rápidamente voví a intentar con la costura a mano, ¿Y entonces qué haré con este aparato? ¿Lo vendo? ¿Lo empeño? ¿Lo regalo? ¿O aunque sea le pago a alguien para que me enseñe a domar a esta pequeña bestia de una vez por todas? Bueno, esa última idea me surgió luego de escuchar a una amiga que al igual que yo también se estaba iniciando en el cosplay junto con su hermana, aunque ya se había hecho sus trajes con ella.

Entonces fuí con mi amigo a uno de los festivales donde vernos las caras era religiosamente obligatorio, empezamos a ser amigos desde el Kawaii 2009 desde que nos hicieron retratos chibis de nosotros en su stand, para este entonces ya ellas habían literalmente colgado el lápiz y entrándole más a las poses con sus cosplays, fué así como paulatinamente en cada una de esas breves reuniones íbamos escuchando la historia de su iniciación, la historia que nos contó en resúmen fué esta:

"Mi hermana se metió a un curso de costura y entonces ella me enseñó a coser"

En ese momento no quise revelar mis intenciones de hacer cosplay, pero entre esas palabras hubo tres que me parecieron las mágicas: ¡CURSO DE COSTURA! ¡¡¡CLAAAAAAARO!!! ¿¿¿CÓMO NO LO PENSÉ ANTES??? Sabía que la respuesta a todas mis interrogantes estaban en una cosplayers experimentada, así que apenas mi déficit atencional me lo permitiera investigaría, claro que para recibir el empuje moral necesitaría la ayuda de la única persona que medio entiende mis salidas extrañas: ¡MI PSICÓLOGA!

Después de contarle todo su conocimiento del lugar en el que en ese momento estaba su consultorio me puso más cerca de lograr mi objetivo: Una escuela de costura que estaba unos pocos metros a pie, una parte mía me hacía costarme decidir si lo hacía o no, ¿Será que sabía lo que me iban a decir? ¡No sé! La cosa es que a primero de tres intentos ella me llevó hasta donde estaba el lugar para ver si podía inscribirme y para que no tuviera pena de hacerlo, quería saber los costos porque no creía que fuera barato, pero qué mal, ese día estaba cerrrado, entonces no me quedó más remedio que apuntar el número y llamar, un número del que nunca me contestaron, era hora de un segundo intento.

Pasó algún tiempo y mi psicóloga me seguía empujando para que lo hiciera, esta vez averigüé y por fin había alguien, pero por desgracia ella era la única persona que estaba y me dió un papel y me dijo: "Aquí está la información de todos los cursos".

Nuevamente la pena me volvió a invadir, ante los empujones de mi psicóloga y mis aspiraciones de convertirme en cosplayer y hacer algo diferente (pues la monotonía de estar todos los días sentado en la compu de mi oficina ya me estaba matando) decididamente fuí a decir que quería inscribirme, la tercera es la vencida, o iba a por fin dar el último paso que necesito para ser más constante con mis cosplays o dejaba de llamarme Mau, y esta vez el panorama no podía ser mejor: Yo en la puerta, la puerta abierta, una de las profesoras adentro, ¿Qué podía salir mal? Toqué el portón y fué ahí donde empezaba a escribir la historia:

- Yo: "Buenas, ¿Están matriculando para el próximo curso?"
- Profesora: "¿Para quién sería?"
- Yo: "Diay, ¡Para mí!"
- Profesora: "Ah no, es que ES SOLO PARA MUJERES"

***

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***

¡¡¡QUÉ DIABLOOOOOOOOOOS!!!

 La verdad es que lo que ella me dijo me dejó simplemente helado, le dí las gracias aunque no quise, solo me quería ir corriendo de ahí, nunca me había sentido tan indignado y sobre todo discriminado, era la segunda vez que mi propio género me había traicionado en mis intentos de ser cosplayer. ¿Cómo iba a pasar a mi cita a solas post-terapia después de que me acabaran de meter semejante (perdonen la palabra) mierda en la cabeza? Me quise desahogar un poco y para un reporte rápido volví al consultorio de mi psicóloga y le conté lo que pasó, ella por suerte me dió la razón, sus primera palabras fueron "¡Qué feministas que son!", ni ella que es mujer podía comprender semejante fascismo sexual, la cosa es que después de solo un ratito de hablas de eso pude retomar algunos ánimos y continuar mi día, pero las palabras de esa profesora sin duda me marcaron quizás de por vida, pues me hizo pensar que en todos debe ser así pues nunca he visto a ningún cosexual mío sentarse con una máquina de coser a pegar dos elas, al menos por hobby.

Con el tiempo veía una deprimente realidad que no paraba de entender, mientras mis amigos cosplayers ya tenían años de hacerse sus cosplays casi desde el cole, yo con mis ya entonces 26 años me estancaba y me seguía estancando en todos mis intentos por hacerlo y no había empezado, no dejaba de preguntarme: ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Por qué a mí? ¿Qué hice para merecer este castigo? ¿Por qué los dioses del cosplay no me quieren en su reino?

Creo que no pasó mucho tiempo antes de que tomara una decisión que aunque no tenía nada que ver con lo que pasó sí influyó en la elección del próximo traje, pero eso lo contaré en mi próxima entrada.


jueves, 5 de septiembre de 2013

La máquinita del diablo



2009 ya, un año muy diferente para mí en lo que a cosplay se refiere pues ya no estaba tan aislado del cosplay como hacía un año, resulta que en ese nuevo año por primera vez en mi vida me animé a ir a festivales, fué el Kamen 2009 donde empezó todo, luego el Kawaii, después el Kuri, y finalmente el Matsuri. Nunca lo olvidaré, hice mis primeros amigos cosplayers y eso me puso más cerca del hobby que nunca, el zancudito del cosplay me volvió a picar, y ahora más que nunca al saber que este hobby ya no solo me convertiría en mi personaje favorito por un momento, sino que también me permitiría conocer gente con la que comparto el gusto por el anime, algo que en otros años jamás me hubiera imaginado. Después de aprender un poco de ellos supe que querer aprender a hacer cosplay significó algo que nunca en mi niñez me hubiera imaginado: Tener mi primera máquina de coser.

No manejo, no siempre tengo disponible mi taxi de confianza, mantengo mi afán de mantener en secreto mi cosplay dentro de la familia y la única "cajuela" que llevo conmigo es mi bulto de mochilero urbano, así que sabía que una máquina de coser tipo "heavy duty" como le dirían en inglés no era una opción para mí, por eso un buen día o tal vez un día de esos aburridos donde la pereza de mis seres cercanos por salir a hacer cosas me dejó unan vez más anclado al sofá viendo tele se me apareció ante mis ojos después de tanto tiempo de no verlo un infomercial que decía esto:

"Cosa, remiende y confeccione con SEWING WONDER"

 

Una vez que ví las imágenes de esa diminuta y robusta maquinita subiendo y bajando su pequeña agujita uniendo dos telas que siempre me parecieron investibles miles de imágenes pasaron por mi cabeza, mis ojos brillaron y mis labios con ganas de gritar eureka se reservaron sus palabras que al final no salieron de mi mente, sentí que estaba ante el milagro de los aspirantes a cosplayers andariegos y solitarios, como si esa maquinita estuviera pensada para nosotros, solo que no soy muy amigo del dinero electrónico, fué así como en lugar de ordenar la maquinita por teléfono mientras llegaba mi próxima salida a la calle estudié todas las rutas de bus que me quedaban al alcance para ir a la tienda de la empresa de ventas por TV que quedaba en mi ciudad.

Entonces llegó el tan esperado día, había ahorrado unas cuantas semanas antes para poder hacerme con los servicios de esa máquina, obviamente es un aparato barato cuyo precio no le llega ni a los talones a los monstruos como esos que ahora solo les falta tener instalado Android, pero bueno ni siquiera tenía trabajo en ese entonces así que para mí ese precio todavía estaba por las nubes. Fué entonces como por primera vez en bus volví a esa tienda de música donde vendían productos de ventas por TV donde hacía seis años le compré a mis papás de regalo de navidad unos cepillos con cajita para echar basura que también vendían por tele. Busqué y busqué entre CDs, máquinas de hacer ejercicio y procesadores más pequeños que un plato de sopa, hasta que por fin apareció la cajita azul que tanto estuve buscando... ¡¡SEWING WONDER!! Finalmente la mini costurera mecánica y yo nos vimos las caras por primera vez, pregunté solo para confirmar su precio pero sorprendentemente me dijeron que ese era el precio de dos máquinas, es decir, en lugar de más o menos 50 mil me iba a costar el increíble precio de 25 mil, casi la mitad de lo que cuesta hacerse un par de anteojos nuevos... ¿¿ACASO PODÍA SER MÁS PERFECTO??

Este fué hasta ahora la cosa más grande que he comprado en todos mis intentos de convertirme en cosplayer, y como si tuviera que esperar a que llegara el Niño me fuí a comer algo y regresé a casa, ya era de noche y apenas llegué sin que nadie se diera cuenta abrí la caja como si hubiera estado bajo el árbol de navidad y no podía creer las cosas que traía: La máquina, una caja llena de hilos, unas canillas para el compartimento de abajo, por supuesto adaptador y un pedal... Y tras sacar varias cosas se la caja saqué la que sin darme cuenta sería el primer defecto que le encontraría a la máquina: ¡¡LAS INSTRUCCIONES!!

Mi inexperiencia con estos aparatos me llevó a leer una y otra vez las indicaciones en español que quizás apenas eran un poquito más grandes que una chaquera, y no precisamente en el número de páginas, entonces después de revisar una o dos páginas ya no había más, la cosa era pasando al otro idioma, entonces entendiendo lo que pude fuí en orden y con solo breves pasos ennumerados esto era lo que más o menos decía:

- Inserte el carrete de hilo en el palo de arriba
- Pase el hilo por las bovinas hasta la palanca que sube y baja
- Enhebre la aguja
- Inserte la canilla en el compartimento de abajo
- Saque el hilo por la abertura

Como pueden ver mi pobre conocimiento sobre la jerga de la costura me hizo no acordarme en este momento de las palabras exactas, al menos "canilla" sí se quedó en mi mente y por lógica sabía que era el hilo del carretito pequeño, entonces los poquitos dibujos que tenía el manual y las breves instrucciones me hicieron poner el hilo grande, pasarlo por todos los anillos (incluyendo el que sube y baja), pasarlo por el ojo de la aguja y finalmente dejar un pedazo largo, no sabía para qué era la canilla de abajo pero de todas maneras me creí ya listo para estrenar mi juguete nuevo y tomé dos pedazos de tela para hacer la prueba, fué entonces cuando coloqué las dos telas en posición y con la rodilla (porque lo hice encima de mi cama) apreté el pedal y... ¡¡¡ESTÁ VIVAAAAAAAAAAA!!! La mini máquina estaba clavando su aguja en las telas, y por esos milagros de la mecánica también la movía de lado a lado ella sola, algo que no sabía que podían hacer, todo bien hasta que tomé las dos telas y noté algo que me hizo hacerme la pregunta del millón: ¿¿Y EL HILO??

¡Ni una sola costura! Las piezas de tela no se pegaron, la máquina simplemente metió y sacó el hilo, ¿Cómo hacer que lo dejara ahí e hiciera una costura decente? Una gran pregunta para una gran respuesta que nunca encontré tras varios intentos seguidos delograr resultados, por lo que finalmente me rendí, guardé la máquina hasta el día en que pudiera conseguir la ayuda de alguien, quizás en ese momento empecé a entender que usar esta máquina era una ciencia, y la única forma de poder agarrarle el toque era preguntándole a los profesionales, ¿Pero a quién? ¿Si en mi círculo social ese tipo de personas no existían?

Nuevamente aposté todas mis fichas al Internet,no me tomó casi nada de tiempo darme cuenta de que no encontraría ningún tutorial sobre mini-máquinas, entonces busqué sobre máquinas grandes, total todas meten y sacan la aguja uniendo dos telas con hilo, ¿Acaso hay diferencia? ¡El tiempo parecía demostrarme que sí! Mientras más veía tutoriales en Youtube, más me confundía, todos con un tipo de máquina diferente, en todos repetía los pasos que veía como mono que ve a alguien tirando una fruta, inclusive ví a alguien abriendo un compartimento muy extraño que estaba casi debajo de la canilla de abajo, finalmente uno de esos videos me dió algo de resultado, coloco las canillas de abajo y le paso el hilo por la aguja tal y como se veía en el video...

¡¡¡EUREKA!!!

Tres costuras que ya estaba logrando hasta que:

¡¡¡PERO QUÉ DIABLOS LE PASA A ESTA PORQUERÍA!!!

La felicidad me duró solo una centésima de segundo, de repente la máquina comenzó a hacer un espagueti de hilo que formaba una pelota tan gruesa que hasta fué capaz de pegar la máquina, se escuchaba su motor eléctrico dar tono sin escucharse los golpes de aguja, un sonido aterrador para cualquier dueño de aparato para propósitos personalmente importantes, no me quedó más remedio que apagarla antes de que echara humo y pasar un buen rato cortando la bola de hilo con tijeras.

¿Y ahora qué hago? Pensaba yo, mi confianza en los tutoriales de Internet se acababa de ir a la basura (al menos en costura, valga el verso sin esfuerzo), ¿Tengo que arriesgarme a leer otro tutorialucho que casi me queme la máquinucha? Me olvidé de todo por un rato quizás no muy corto, pues un buen día decidí meterme a un foro de eventos anime y expresar mi interés por el cosplay, fué así como apareció una amiga que adelantada a las habilidades que yo no tenía me propuso hacer un grupal de Full Moon Wo Sagashite, ¿Cómo decirle que no a eso? Por desgracia le dije que sí muy prematuramente y los planes furon tan longevos como la idea de Yui de renunciar al Club de Música Ligera, casi al día siguiente se tuvo que cancelar por mi falta de habilidad al coser, prefería empezar solo.

Pero eso no evitó que le hiciera preguntas sobre cómo usarla, la gran ventaja de que la máquina fuera pequeñita me hizo traerla aquí al escritorio de mi compu y seguir sus instrucciones, ¿Cómo podría fallar con una cosplayer al otro lado de la compu dándome indicaciones? Si esto sale mal entonces la del problema es la máquina... ¡Y al parecer así fué!

Ella me dió una, dos, tal vez tres formas de preparar la máquina, casa una con su forma de poner las canillas e hilos, ninguna resultó; por lo menos una vez se repitió el desastre del espagueti pero sin el espagueti, la cosa es que esa nítida línea punteada hecha de hilos nunca apareció, el botón de logout se apretó sin que una palabra diera resultado, siendo esa una de las últimas veces que hablaría con ella luego de dejar el messenger con amigos y a mi ahora ex-yahoopareja debido a problemas con una amiga. ¿Y ahora quién podrá ayudarme? ¿El Chapulín Colorado? ¿Gokú? ¿Gintoki, Shinpachi y Kagura? ¿O tal vez una profesional que me enseñara a coser en persona?

Esa última posibilidad nunca la había manejado, ¿Pero quién? Antes de que me den algún consejo sobre cursos de costura déjenme contarles qué pasó con eso en la siguiente entrada.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Echando a perder aprendí - PARTE II


 Me olvidé tanto de mi cosplay de Takuto que ni cuenta me dí de que esto ya iba 3 a 0 perdiendo yo,todas las opciones que había tomado en cuenta estaban ya todas tachadas con zig-zag hasta hacerlas ilegibles, ¿Qué me quedaba por hacer cuando moldeaba, cortaba y cosía a mano como una tortuga, me enfrenté a una tienda de disfraces mentirosa que casi me tacha de raro y descubrí que tengo de habilidoso para calcular tallas lo que el Chunche tiene de morado? No tenía máquina de coser, y si quería mi cosplay tenía que repetir alguna de las tres opciones sí o sí pero con una receta diferente, de eso pasaron meses hasta que llegó el último día del último cuatrimestre de ese año, estaba ya entrando a vacaciones de la universidad mientras ya hacía pocos meses tenía trabajo, pero bueno, ese día salí tarde de entregar trabajos así que me dieron permiso de no ir.

Cuatro meses de agonía con varios trabajos en grupo, videos sin sentido y fuera de tema que la profe nos pedía que hiciéramos y una compañera en el grupo que con sus tropiezos se ganó las críticas de todos, al final fuimos amables con ella y no queríamos que la quedaran, ni a nuestro peor enemigo le hubiéramos deseado repetir esa tonta materia, todo después de que la noche anterior mi compañera y yo nos dormimos a la 1 de la mañana terminando otro trabajo en grupo que estábamos haciendo. Vaya cierrecito, ¿No? Era hora de darme un descanso, se avacinaba una tarde de ensueño, quería salir a comer algo delicioso antes de volver a casa donde me esperaban con masa, hojas de plátano, arroz, petit pois, cerdo, chile dulce, garbanzos, zanahoria, encurtido y por supuesto pabilo... Sí, adivinaron: ¡Era día de hacer tamales!

Por supuesto, sabía que ese era mi útimo día del año en que podía andaraguear por las calles como mochilero urbano sin que mis amigos sobreprotectores y familiares conservadores me molestaran, pues en el trabajo me iban a estar llevando en carro de aquí para allá sin derecho a reclamos, así que tomando eso en cuenta añadí a mi lista de cosas por hacer el darle otra oportunidad a buscar una sueter cuello de tortuga para el cosplay de Takuto, y esta vez sí era cierto que no me perdonaría regresar a casa con las manos vacías o quedaría con las ganas por todo el fin y principio de año, así que me tomé la libertad de visitar un par de tiendas, una de ellas probablemente no estaba en mis planes. Comencé por el mall donde estaba acostumbrado a cojer el bus, de inmediato me enfoqué en un kiosco de blusas al que le estaba más o menos pelando el ojo desde hacía semanas, pues así de larguito me pareció ver que tenían lo que buscaba, así que esta vez entré con algo de timidez y pregunté su precio: ¡¡MÁS DE 10 MIL COLONES!! Era más barato un barco de sushi que esa cosa, y era solo la primera señal de que no valía la pena despilfarrar mi plata en ella, pues luego descubrí que no tenía zipper ni ningún topo de cierre y solo estaba hecha para usarse abierta. ¡¡DESCARTADA!!

Un poco más tranquilo por saber que no volvería a pasearme en mi cosplay pasé un rato divirtiéndome jugando en la feria de juguetes inteligentes donde mi ya desgastado cerebro se puso a trabajar en algo más relajante, la pirámide y todos los rompecabezas me dieron algo de alegría para continuar la tarde, era hora de cojer otro bus y enrumbarme hacia otro mall donde después de tantos tragos amargos quería darme el buen sabor de boca. De repente recordé otra tienda por departamentos que estaba justo antes de ese mall y en donde me bajé para ver qué tenían, nuevamente dejé a un lado la parte de hombres donde sin urgar demasiado era obvio que no tenían lo que buscaba. Siguiente parada: ¡La parte de mujeres! Claro que el significado de la palabra "mujeres" en esta tienda era el de señoras ejecutivas ya casadas con al menos un carro alemán en su cochera, la prenda que me hubiera servido bien pudo haber estado entre la ropa deportiva, pero la que había no era ni para practicar ajedrez, así que  mi búsqueda terminó prematuramente hasta que de golpe mis ganas de no irme con las manos vacías me llevaron a otro lugar cercano de distancia mas no de edad: ¡La parte de niñas!

Pero, ¿Cómo diablos iba a tener éxito encontrando algo que me quedara en una sección donde la ropa podría tener la mitad de mi tamaño? Quizás es ahí donde deba agradecer a la naturaleza por mi condición de enano, y vaya que me sirvió de algo, porque la Diosa Suerte que parecía no abandonarme mientras buscaba prendas volvió a sonreirme, entre tanta cosa que ví que prefiero no mencionar para evitar cyber-bullying me topé con el tesoro que tanto buscaba: ¡Una cuello de tortuga de manga larga talla L para arriba! (No me acuerdo cuál era) Nunca en mi búsqueda de medio año me habíencontrado algo tan perfecto y tan exacto a lo que yo buscaba, no lo pensé dos veces, lo tomé, pagué y me fuí; claro que no fué nada barata, me costó más plata que un conbo agrandado en McDonald's, pero era fin de año así que todo se valía, satisfecho y con una sonrisa de oreja a oreja que no pude hacer para evitar sospechas pasé a comerme algo a uno de los malles y me fuí a casa.

Regresé con mi nuevo hallazgo y con todos los ingredientes casi listos esperándome para empezar la tamaleada, aún faltaba que mi tía abuela hiciera la masa, así que aproveché ese tiempo para ver en lo que acababa de invertir, impaciente me la probé y simplemente dí en el blanco, estaba un poco apretada pero era prácticamente perfecta, solo me faltaba un iPhone y con ella ya tenía un cosplay de Steve Jobs, pero ya volviendo a mi idea original era hora de sacar las tijeras. Ya estaba a solo tres pasos de lograr por fin mi primera pieza de cosplay, cortaba la camisa, le cosía las faldas, y le ponía la línea blanca en el medio, primer corte bien, pero no era suficiente, segundo corte etenía que ser el bueno, fracasar aquí era prácticamente imposible, ¿No?... ¡¡¡NO!!!

Por primera vez mi condición de hombre que no vivió sufuciente tiempo en la década de los 80 para saber lo que era usar una camiseta corta me traicionó y me hizo fallar en el cálculo, quedó demasiado corta, y lo peor de todo es que tenía que hacer el dobléz... ¡¡QUÉ RAYOS HABÍA HECHO!!  Ya no había vuelta atrás, con ese pedazo desechado ví como poco menos de un tucán se me fué por el desagüe, quizás nunca había estado tan cerca de completar una pieza cosplay que en ese momento, ¿Volvería a la tienda por otra? ¡Jamás! Porque en caso de que no se los haya dicho, esa era la última de su tipo que quedaba, tal vez debía esperar un tiempo a que volviera, ¿Pero valdría la pena? Hasta la fecha no lo sé, todo lo que sé es que me olvidaría del cosplay hasta mitad del año que estaba por empezar, cuando aún no me pasaba por la cabeza lo cerca que tendría el hobby más que nunca en mi vida.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Echando a perder aprendí - PARTE I



Continuaba mi interés por hacer el cosplay de Takuto aún con la frustración de la velocidad de caracol que implicaba coser a mano y la traumática negativa de la tienda de disfraces de hacerme el traje, así que como todo ser vivo sin vida social cuya compañera inseparable es la compu decidí preguntar a la única fuente que tenía para hayar una respuesta y ponerle fin a mis dudas sin sacrificar el secreto de mi interés por el cosplay: ¡Los foros de internet!

La pregunta era sencilla pero clara: "Quiero hacer un cosplay de Takuto de Full Moon wo Sagashite pero ya intenté cosiendo y no me salió, ¿Alguna sugerencia?". La respuesta que me dieron por más obvia que fuera no la había pensado antes por mi temor a hechar a perder algo que otro había hecho, cosa que mi hermano mayor intentó meterme en la cabeza por la oreja como palillo de dientes con el tema de los carros modificados. Casi todos ahí me respondieron esto:

"Tome una camiseta manga larga, córtela por la mitad y cósale una línea blanca en el medio".

Obriamente sabía que una sueter normal no me iba a servir para esto, soy algo detallista así que sabía perfectamente que tenía que buscar una con cuello de tortuga, cosa imposible de encontrar en la sección de hombres, así que no me quedaba más remedio que buscar en ese lugar prohibido donde los hombres casi que recibimos la pena de muerte si cruzamos la frontera: ¡¡LA SECCIÓN DE MUJERES!!

Claro que no sería nada fácil, mi primera idea fué la de buscar una suéter de mujer de esas cortas que ahora están de moda, si encontraba una con cuello de tortuga perfecto, si encontraba una con gorro buscaría la forma de juntar las piezas hasta convertirlas en un tubo vertical, si encontraba una polo probaría si subiendo las dos partes del cuello y uniéndolas con consturas y un poco de esculpirlas con tijeras lograría la forma, estaba listo para cualquier posibilidad.

El primer lugar donde decidí ir a buscar fué en una ropa americana, esos lugares donde por el precio de una Coca Cola uno se compra una prenda con un olor tan viejo como el del edificio pero decente y en buen estado,como tenía que buecar en la parte de mujeres sabía que los mismos vendedores podrían tener prejuicios hacia mí y eventualmente me apodarían como "El Muchacho que Buscaba una Sueta de Mujer", esa posibilidad me incomodaba un poco y al rato y les terminaba cayendo mal, pero por el otro lado me valía, no vine aquí a hacer amigos, vine a ver prendas y a comprar si encontraba lo que buscaba, y si llego a la caja y le doy la prenda al mejor estilo de Fry le digo que tome mi dinero, deme la prenda, y se calle.

Y así fué como empezó oficialmente mi búsqueda, tras una mañana de clases en la universidad regresé a mi casa para almorzar no sin antes hacer una pequeña escala en una ropa americana que quedaba en mi ciudad, claro que no me imaginaba que la tienda tuviera tantas baratijas adentro que tuvieron que hacerla de dos pisos para poder meter todo, así que mi búsqueda se extendió más de lo normal yendo de izquierda a derecha, de abajo hacia arriba, de adentro hacia afuera (literalmente) hasta que casi a ras del suelo me topé con la sección de jackets de mujer, de lejos se veía una enorme mancha negra lo cual parecía una señal segura de que la futura pieza de cosplay estaba ahí sumergida, solo tenía que zambillirme y pescarla.

Claro que lo de zambullirme no lo digo tan literalmente, estaban todas guindando del mismo palo y tan juntas que encontrarla sería como buscar una cerda gris en medio de todas negras en un cepillo duro a una escala 200 veces mayor, y además estaba a ras del suelo, la peor pesadilla de cualquier enfermo de pie plano, afortunadamente yo no soy uno de ellos así que me agaché, empujé sueta por sueta de un extremo a otro con una llamada telefónica de mi mamá de por medio a la que tras preguntarme dónde estaba le dije que iba en camino en el bus (no me creyó) hasta encontrar una que parecía encajar, la aparté por si encontraba una mejor, pero luego de pasar la última chillando gancho con tubo finalmente tenía a mi ganadora,una jacket pequeña de un material que parecía papel y tenía gorro, pero estaba confiado de que podía darle la forma que quería por más conciente de que no podía ir al vestidor y probármela y tenía que arriesgarme, por lo que la llevé a la caja, la pagué y volví a casa para reportarme con la jefa.

La idea era llegar a almorzar, pero antes cuando subí a mi cuarto ansioso por ver de cerca qué había comprado decidí sacar mi hasta ese momento preciada adquisición confiado de que había metido un hoyo en uno, entonces el momento de la verdad: Un brazo en una manga: ¡BIEN! Un brazo en la otra: ¡BIEN! ¡YA CASI LO LOGRO! Cierro el zipper: ¡OH-OH! Houston: ¡Tenemos un problema! La bendita jacket no cerraba, centímetros era lo que separaba un extremo de zipper del otro tanto así que ni respirar hondo y apretarme hasta obstruir mi circulación iba a funcionar, y eso que todavía no había ganado los kilos que subí al año siguiente por culpa de mi sedentaria vida en la oficina. Estaba sumamente frustrado, ya era mi tercer fracaso al hilo, y lo peor de todo es que no podía devolverla, es una tienda de segunda mano, ahí donde no conocen el singnificado de la palabra "devolución". Tampoco podía venderla ni botarla porque no quería que me vieran con ella, no me quedó más remedio que dejarla olvidada en un rincón con otros tiliches tan olvidados que ni yo sé ya dónde están. Una vez más mi trauma puso mis ganas de hacer cosplay en el baúl de los objetos perdidos, baúl que no volvería a abrir hasta vísperas de navidad, historia que contaré en mi próxima entrada.

"No le ayudo a vestirse como playo"



OK, no fué eso precisamente lo que me dijeron cuando les pregunté si podían hacerme mi traje de Takuto, sin embargo algunas palabras me dieron algunas pistas de que esa fué su pobre excusa para no hacerme el traje aunque tuviera todo el dinero del mundo en mi billetera, pero no nos adelantemos a los hechos, mejor vamos en orden. De una vez les alcaro que no soy homofóbico, defiendo los derechos de las personas LGBT hasta la muerte, es solo que percibía que ese sentimiento negativo hacia esa tendencia shoujo me perseguiría desde entonces sumándole los prejuicios que tienen las mismas características del traje que quería hacer y a veces hasta contra el "yo" entusiasta de la costura, pero eso ya se los contaré en otras entradas.

Aún no manejaba la jerga cosplay así que no sabía lo que era un cosmaker y mucho menos un propmaker, la cosa es que después de casi descartar la posibilidad de hacerme yo mi propio cosplay a mano cuando lo único que tenía era un set de agujas y un par de hilos blanco y negro casi que olvidé mi cosplay por un tiempo, no era resentimiento ni nada por el estilo, simplemente mi déficit atencional me tenía concentrado en otras cosas como la universidad, lugar por el que ya cursaba mi segundo año y de donde venía saliendo ya para regresar a mi casa no sin antes hacer una pequeña escala en el mall que consideraba mi segundo hogar después de ya un año de comprar mis inciensos favoritos y hacerme amigo de la señora del restaurante caribeño donde iba a almorzar que parecía como una segunda madre para mí, la cosa es que ahí la espera para el bus a casa era de 15 minutos, así que quise entrar para caminar un rato a pesar de que ya casi no había nada que ver porque muchos locales estaban vacíos, cosa que probablemente me hizo notar varias cosas que no sabía que estaban allí, una de ellas sin que yo lo supiera despertó de nuevo mi interés en el cosplay como si fuera un desayuno en la cama: ¡Un anuncio!

No era un anuncio cualquiera, era un anuncio de la tienda de disfraces del mall que tenía entre ellos varios atuendos que iban desde el de un simple payaso un poco menos elegante que esos que inflan globos en las fiestas infantiles hasta el de una sexy y colorida Supergirl, pero nada de eso me llamó más la atención que una nube de colores llamativos (amarillo con ojo según recuerdo) que decían 4 palabras que activaron las alarmas en mi cerebro: "¡¡LE CONFECCIONAMOS SU DISFRAZ!!"

Mi reacción no pudo haber sido otra, mis ojos de repente se convirtieron en esas bolinchas que tiraba por mi pista de Hot Wheels que brillaban como si fueran de vidrio, obviamente no quería sacar conclusiones apuradas, simplemente cuando volví a mi casa imprimí una imagen de Takuto de cuerpo entero y al día siguiente volví a hacer escala en el mismo lugar y con toda la emoción del mundo subí las gradas hasta el segundo piso y fuí directo al mostrador a decirle a la vendedora:

- Yo: "Buenas, leí que aquí hacen disfraces, ¿Cierto?"
- Vendedora: "¡Sí!"
- Y: "OK, me gustaría saber si puede hacerme uno de Takuto de Full Moon wo Sagashite, este es él" *Le enseño la imagen*
- V: *Llama a su mamá* "¡Mamá! Dice este muchacho que si podemos hacerle este disfraz"

Y entonces entra la señora a escena:

- Señora: "A ver, ¿Qué ocupaba muchacho?"
- Y: "Vea señora, necesito saber si me pueden hacer un disfraz de Takuto de Full Moon wo Sagashite"
- S: "Bueno depende, si no es muy complicado..."
- Y: "Bueno, más o menos, pero no es necesario que me lo haga todo, solo algunas partes" *Le enseño la imagen*
- S: "Ah OK, es como tipo Sportacus"
- Y: "Sí, más o menos"
- S: "OK, digamos, el pantalón, los zapatos y el gorro los puede hacer usted ¿Verdad?"
- Y: "Sí, si  ustedes pueden hacer la camisa y ell abrigo bien, sino solo háganme la camisa, eso sí quiero saber cuánto cuesta"
- S: "Bueno hagamos una cosa, ahora más tarde voy a hablar con la costurera y cualquier cosa deme su número y lo llamo"
- Y: "OK"

Por fin parecía que dí en el clavo y mi día había sido alegrado porque creí que mi espera había terminado, estaba tan entusiasmado y tan impaciente que esa misma noche llamé y llamé a la tienda sin recibir respuesta alguna pero bueno, estaba mu optimista de que me darían una respuesta y así permanecí hasta la hora en que me acosté. Aldía siguiente me levanté tarde sin necesidad de madrugar, pues mi clase era en la noche y no tenía casi ningún apuro, fué así como almorcé y antes de irme encendí mi celular que me notificó de un mensaje que habían dejado en mi contestadora, de inmediato marqué el número de mi casillero de voz reportándome que tenía un mensaje nuevo y al apretar la tecla y escuchar la voz de la grabación del ICEVOZ y el tono apareció este mensaje:

"Buenas Mauricio, lo llamo de la tienda de disfraces, era solo para decirle que tenemos problemas para hacer su disfraz de Takuto, así que tengo que decirle que no"

No contento con eso nuevamente en ruta a mi universidad hice una escala en la tienda para pedir explicaciones y al mismo tiempo "despedirme" de ellos porque sinceramente ya no quería volver a verlos nunca más en mi vida, cosa que no tenía nada de personal hasta después de que volví a subir las gradas hacia la tienda y me explicaron esto:

- Yo: "Bueno, ¿Y qué pasó que no me lo pudieron hacer?"
- Señora: "Lo que pasa es que la camisa es cortita"
- Y: "¿Acaso le parece poco masculino eso?"
- S: "Sí, aunque..." (No recuerdo exactamente las razones)

Y asi con toda la frustración del mundo en mi rostro volví a bajar las gradas para cojer mi bus rumbo a la universidad, ¿Cómo diablos me pudieron negar un traje por una tontera como esa? Pensaba yo entonces conciente de que debía mantener el ánimo pues estaba a punto de enrumbarme a una clase de la que volvería casi antes de la media noche, pero una jugada cruel del destino puso frente a mi rostro el susodicho anuncio que mencioné al principio de esta entrada junto con la nube mentirosa que decía que confeccionaban disfraces, no voy a mentirles, quería aprovechar la hernia hiatal que aún no me diagnosticaban para vomitármele encima o pegarle una patada a ese rótulo, nunca en mi vida me había sentido tan engañado por un anuncio y menos por el de una tienda de disfraces supuestamente seria en la que yo creí que eran profesionales y me acababan de demostrar que no, pero bueno, no podía, estaba en un lugar público y no quería que me acusaran de vandalismo, así que en cuanto pude me descargué por los foros.

Y mientras las palabras de la señora (que ya no quería decirle así sino algo no tan elegante) se pegaban a mi cerebro como pelotas de velcro, mis ganas de hacer cosply se alejaban de mí, a veces no quería ni oir hablar del personaje, mi entusiasmo por hacer ese cosplay algún día volvería, pero claro no sería pronto, necesitaba tiempo para reponerme de la frustracion antes de pasar al plan C.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Mal intento de magia negra


Fué en el 2008 que intenté hacer mi primer cosplay, me había decidido por Takuto de Full Moon Wo Sagashite, hacía un año había visto la serie y me pareció bastante bella, siempre me han llamado la atención  las historias cortavenas, pero fuera de eso el diseño de personajes de este anime siempre me llamó la atención y creí que sería genial hacer un cosplay de ella. A decir verdad nunca fuí fanático de los personajes re-machos de pelo en pecho de esos que podrían tomarse una botella de cerveza entera hasta sudando después de levantar pesas y que son capaces de bañarse con una piedra en lugar de jabón y aguantar el dolor con tal de demostrar su condición de juega de Schuartzenegger. Por cosas como esas es que Takuto me llamó la atención, siempre lo admiré no solo por ser un personaje de carácter fuerte pero con corazón, sino también porque algunas de sus poses y expresiones me parecen divertidas aunque no son muchas.

Fué así como en una semana cuando salía después de clases decidí salir a buscar materiales para hacerlo, y una de las primeras ideas que tuve fué ir a una tienda de telas y buscar la tela ideal para la parte por la que quería empezar que era la camisa, por su sencillez creí que sería la parte más fácil de hacer. fué así como después del almuerzo en la U y sin más clases por el resto del día fuí a almorzar al mall e inmediatamente me encontré una tienda de ropa que también vendía telas, ahí no tuve casi ninguna dificultad, llegué a la tienda y empecé a buscar telas negras que se parecieran a la de la camiseta que yo andaba puesta para garantizar que estuviera cómodo, toqué con los dedos otras que parecían papel y otras que se sentían como teflón al tacto hasta que por fin dí con la tela punto, era simplemente perfecta, no lo pensé dos veces y sin pensarlo mucho llevé dos metros, sabía que no iba a necesitar mucha así que me ahorré la molestia de decirle a la vendedora la incómoda verdad lo que iba a hacer con ella así que me fuí feliz con mi nuevo trapo.

Finalmente llegué a mi casa, me encerré en mi cuarto y saqué de la ruidosa bolsa con la tela que necesitaba pero ya tenía detrás de mí un fracaso por el que pasé esa misma tarde: ¡No tenía aguja ni hilo! Obviamente ni tenía dinero para una máquina de coser y fué entonces como al día siguiente cuando tenía clases en la tarde decidí hacer una escala en una pasamanería donde finalmente conseguí un juego de agujas e hilo negro. Después de recordar todo lo que ví de Full Moon supe que nunca sabría si la línea blanca de la camiseta era un zipper o simplemente una decoración, pero por las dudas compré una tira blanca de un material que más o menos es un acercamiento textil a esas tiras que usan para ponerle a los regalos.

Ahora sí, una vez más regreso a mi casa con mis nuevos "juguetes" y cuando saqué todo decidí aplicar algunos conceptos básicos que aprendí hacía algunos años cuando intenté remendar uno de mis suéters favoritos que ya parecía un queso suizo. Enhebrar hilo: ¡Listo! Dos pedazos de tela para practicar: ¡Listo! Comencé a hacer zig-zag con la aguja luego de años de haber aprendido que espacios grandes entre costuras no sostienen ni una pluma, entonces decidí hacer costuras más cerradas, por lo que mi primer experimento funcionó, con lo que seguí con todo el entusiasmo hasta que como siempre mi mamá me llamó por enésima vez a comer todavía después de todos los "ya voy" que le había estado repitiendo finalmente tuve que dejar mi trabajo a medias e ir a meterme los cucharazos que el cuerpo pide todos los días antes de volver a mi cuarto a continuar con mi hasta ahora exitoso experimento.

No recuerdo exactamente si fué al día siguiente, pero no muy lejos a ese día decidí que se habían acabado los ensayos y que era hora de comenzar a construir, con solo tomar dos pedazos de tela ya me creía listo, así que con algunos alfileres que había comprado hacía poco y un pilot negro tomé un poco de papel canson que me sobró de un trabajo de la U y con una de mis camisetas la trazé y le quité algunos elementos para hacer un chaleco base al que más tarde le añadiría unas mangas y un cuello de tortuga que al final nunca le añadí.¡Había hecho mi primer (y único) patrón! Era hora de pasar a la tela, no sin antes pasar por la confusión de las arrugas, esas que con solo correr la tela un centímetro ya se pasean en toda la tela y no deja y para cuando ya uno se da cuenta el patrón queda desprolijo, así que de inmediato cambié a una estrategia más sencilla: La camisa directo sobre la tela, cosa que esta vez fuicionó mejor, los alfileres se pegaron mejor y se acabaron los resbalones, finalmente pude no solo hacer el primer molde sino también el segundo, por fin tenía dos piezas para unir.

Fué así como ese gran avance mantuvo despiertas mis ganas de avanzar hasta ver el cosplay terminado, y no lo digo literalmente, pues pasé casi hasta las 4 de la madrugada cosiendo todo el chaleco base y no quería descansar hasta que todas las uniones estuvieran cosidas de modo que pudiera probármelo. OK, no salió bien a la primera, mi enorme cabezota no lograba pasar por el diminuto cuello y los brazos sentía que se sofocaban dentro de esos microscópicos orificios. ¿Acaso hice algo malo? Como siempre confié en la gente que está al otro lado de la pantalla y pregunté en un foro qué me pudo haber salido mal y esto fué lo que me dijeron:

"Corte un centímetro más a la camisa para que al agarrar la forma no cambie el tamaño" (O algo así)

Fué así como llegó otra trasnochada repitiendo el mismo procedimiento pero con el paso extra que me había recomendado, el negro del cielo que veía a través de mi cortina se estaba tornando celeste, pero esta vez la prueba fué un éxito, unas horas menos de sueño finalmente han sido recompensadas, por primera vez en mi vida había hecho algo que podía posarse sobre mi cuerpo, pero sin darme cuenta no había nada que celebrar, aún quedaba hacer las mangas y me estaba quedando sin tela.

Curiosamente un tiempo después por una sensación extraña de indecisión que no puedo explicar decidí volver a la misma tienda de telas y quise no comprar la misma, sino probar otro material, uno más esponjoso que perfectamente podría haber sido una de esas cobijas con las que duermo en una noche fría, irónicamente a pesar de que ya había probado con un chaleco base con la tela anterior que parecía estarse agujereando comencé a poner en práctica mi costura de mangas con esta tan gruesa pero flexible haciendo otro chaleco base y esta vez llevándolo al siguiente nivel... ¡Pésimo error! No solo fué un error basarme en un trapecio para hacer la manga larga, también me equivoqué al hacerlo con el chaleco base ya terminado, con lo que fué imposible coserla y darle la forma.

Era el inicio de un corto pero penoso tiempo de frustración y casi resignación donde no faltaría mucho para pasar al plan B.