jueves, 5 de septiembre de 2013

La máquinita del diablo



2009 ya, un año muy diferente para mí en lo que a cosplay se refiere pues ya no estaba tan aislado del cosplay como hacía un año, resulta que en ese nuevo año por primera vez en mi vida me animé a ir a festivales, fué el Kamen 2009 donde empezó todo, luego el Kawaii, después el Kuri, y finalmente el Matsuri. Nunca lo olvidaré, hice mis primeros amigos cosplayers y eso me puso más cerca del hobby que nunca, el zancudito del cosplay me volvió a picar, y ahora más que nunca al saber que este hobby ya no solo me convertiría en mi personaje favorito por un momento, sino que también me permitiría conocer gente con la que comparto el gusto por el anime, algo que en otros años jamás me hubiera imaginado. Después de aprender un poco de ellos supe que querer aprender a hacer cosplay significó algo que nunca en mi niñez me hubiera imaginado: Tener mi primera máquina de coser.

No manejo, no siempre tengo disponible mi taxi de confianza, mantengo mi afán de mantener en secreto mi cosplay dentro de la familia y la única "cajuela" que llevo conmigo es mi bulto de mochilero urbano, así que sabía que una máquina de coser tipo "heavy duty" como le dirían en inglés no era una opción para mí, por eso un buen día o tal vez un día de esos aburridos donde la pereza de mis seres cercanos por salir a hacer cosas me dejó unan vez más anclado al sofá viendo tele se me apareció ante mis ojos después de tanto tiempo de no verlo un infomercial que decía esto:

"Cosa, remiende y confeccione con SEWING WONDER"

 

Una vez que ví las imágenes de esa diminuta y robusta maquinita subiendo y bajando su pequeña agujita uniendo dos telas que siempre me parecieron investibles miles de imágenes pasaron por mi cabeza, mis ojos brillaron y mis labios con ganas de gritar eureka se reservaron sus palabras que al final no salieron de mi mente, sentí que estaba ante el milagro de los aspirantes a cosplayers andariegos y solitarios, como si esa maquinita estuviera pensada para nosotros, solo que no soy muy amigo del dinero electrónico, fué así como en lugar de ordenar la maquinita por teléfono mientras llegaba mi próxima salida a la calle estudié todas las rutas de bus que me quedaban al alcance para ir a la tienda de la empresa de ventas por TV que quedaba en mi ciudad.

Entonces llegó el tan esperado día, había ahorrado unas cuantas semanas antes para poder hacerme con los servicios de esa máquina, obviamente es un aparato barato cuyo precio no le llega ni a los talones a los monstruos como esos que ahora solo les falta tener instalado Android, pero bueno ni siquiera tenía trabajo en ese entonces así que para mí ese precio todavía estaba por las nubes. Fué entonces como por primera vez en bus volví a esa tienda de música donde vendían productos de ventas por TV donde hacía seis años le compré a mis papás de regalo de navidad unos cepillos con cajita para echar basura que también vendían por tele. Busqué y busqué entre CDs, máquinas de hacer ejercicio y procesadores más pequeños que un plato de sopa, hasta que por fin apareció la cajita azul que tanto estuve buscando... ¡¡SEWING WONDER!! Finalmente la mini costurera mecánica y yo nos vimos las caras por primera vez, pregunté solo para confirmar su precio pero sorprendentemente me dijeron que ese era el precio de dos máquinas, es decir, en lugar de más o menos 50 mil me iba a costar el increíble precio de 25 mil, casi la mitad de lo que cuesta hacerse un par de anteojos nuevos... ¿¿ACASO PODÍA SER MÁS PERFECTO??

Este fué hasta ahora la cosa más grande que he comprado en todos mis intentos de convertirme en cosplayer, y como si tuviera que esperar a que llegara el Niño me fuí a comer algo y regresé a casa, ya era de noche y apenas llegué sin que nadie se diera cuenta abrí la caja como si hubiera estado bajo el árbol de navidad y no podía creer las cosas que traía: La máquina, una caja llena de hilos, unas canillas para el compartimento de abajo, por supuesto adaptador y un pedal... Y tras sacar varias cosas se la caja saqué la que sin darme cuenta sería el primer defecto que le encontraría a la máquina: ¡¡LAS INSTRUCCIONES!!

Mi inexperiencia con estos aparatos me llevó a leer una y otra vez las indicaciones en español que quizás apenas eran un poquito más grandes que una chaquera, y no precisamente en el número de páginas, entonces después de revisar una o dos páginas ya no había más, la cosa era pasando al otro idioma, entonces entendiendo lo que pude fuí en orden y con solo breves pasos ennumerados esto era lo que más o menos decía:

- Inserte el carrete de hilo en el palo de arriba
- Pase el hilo por las bovinas hasta la palanca que sube y baja
- Enhebre la aguja
- Inserte la canilla en el compartimento de abajo
- Saque el hilo por la abertura

Como pueden ver mi pobre conocimiento sobre la jerga de la costura me hizo no acordarme en este momento de las palabras exactas, al menos "canilla" sí se quedó en mi mente y por lógica sabía que era el hilo del carretito pequeño, entonces los poquitos dibujos que tenía el manual y las breves instrucciones me hicieron poner el hilo grande, pasarlo por todos los anillos (incluyendo el que sube y baja), pasarlo por el ojo de la aguja y finalmente dejar un pedazo largo, no sabía para qué era la canilla de abajo pero de todas maneras me creí ya listo para estrenar mi juguete nuevo y tomé dos pedazos de tela para hacer la prueba, fué entonces cuando coloqué las dos telas en posición y con la rodilla (porque lo hice encima de mi cama) apreté el pedal y... ¡¡¡ESTÁ VIVAAAAAAAAAAA!!! La mini máquina estaba clavando su aguja en las telas, y por esos milagros de la mecánica también la movía de lado a lado ella sola, algo que no sabía que podían hacer, todo bien hasta que tomé las dos telas y noté algo que me hizo hacerme la pregunta del millón: ¿¿Y EL HILO??

¡Ni una sola costura! Las piezas de tela no se pegaron, la máquina simplemente metió y sacó el hilo, ¿Cómo hacer que lo dejara ahí e hiciera una costura decente? Una gran pregunta para una gran respuesta que nunca encontré tras varios intentos seguidos delograr resultados, por lo que finalmente me rendí, guardé la máquina hasta el día en que pudiera conseguir la ayuda de alguien, quizás en ese momento empecé a entender que usar esta máquina era una ciencia, y la única forma de poder agarrarle el toque era preguntándole a los profesionales, ¿Pero a quién? ¿Si en mi círculo social ese tipo de personas no existían?

Nuevamente aposté todas mis fichas al Internet,no me tomó casi nada de tiempo darme cuenta de que no encontraría ningún tutorial sobre mini-máquinas, entonces busqué sobre máquinas grandes, total todas meten y sacan la aguja uniendo dos telas con hilo, ¿Acaso hay diferencia? ¡El tiempo parecía demostrarme que sí! Mientras más veía tutoriales en Youtube, más me confundía, todos con un tipo de máquina diferente, en todos repetía los pasos que veía como mono que ve a alguien tirando una fruta, inclusive ví a alguien abriendo un compartimento muy extraño que estaba casi debajo de la canilla de abajo, finalmente uno de esos videos me dió algo de resultado, coloco las canillas de abajo y le paso el hilo por la aguja tal y como se veía en el video...

¡¡¡EUREKA!!!

Tres costuras que ya estaba logrando hasta que:

¡¡¡PERO QUÉ DIABLOS LE PASA A ESTA PORQUERÍA!!!

La felicidad me duró solo una centésima de segundo, de repente la máquina comenzó a hacer un espagueti de hilo que formaba una pelota tan gruesa que hasta fué capaz de pegar la máquina, se escuchaba su motor eléctrico dar tono sin escucharse los golpes de aguja, un sonido aterrador para cualquier dueño de aparato para propósitos personalmente importantes, no me quedó más remedio que apagarla antes de que echara humo y pasar un buen rato cortando la bola de hilo con tijeras.

¿Y ahora qué hago? Pensaba yo, mi confianza en los tutoriales de Internet se acababa de ir a la basura (al menos en costura, valga el verso sin esfuerzo), ¿Tengo que arriesgarme a leer otro tutorialucho que casi me queme la máquinucha? Me olvidé de todo por un rato quizás no muy corto, pues un buen día decidí meterme a un foro de eventos anime y expresar mi interés por el cosplay, fué así como apareció una amiga que adelantada a las habilidades que yo no tenía me propuso hacer un grupal de Full Moon Wo Sagashite, ¿Cómo decirle que no a eso? Por desgracia le dije que sí muy prematuramente y los planes furon tan longevos como la idea de Yui de renunciar al Club de Música Ligera, casi al día siguiente se tuvo que cancelar por mi falta de habilidad al coser, prefería empezar solo.

Pero eso no evitó que le hiciera preguntas sobre cómo usarla, la gran ventaja de que la máquina fuera pequeñita me hizo traerla aquí al escritorio de mi compu y seguir sus instrucciones, ¿Cómo podría fallar con una cosplayer al otro lado de la compu dándome indicaciones? Si esto sale mal entonces la del problema es la máquina... ¡Y al parecer así fué!

Ella me dió una, dos, tal vez tres formas de preparar la máquina, casa una con su forma de poner las canillas e hilos, ninguna resultó; por lo menos una vez se repitió el desastre del espagueti pero sin el espagueti, la cosa es que esa nítida línea punteada hecha de hilos nunca apareció, el botón de logout se apretó sin que una palabra diera resultado, siendo esa una de las últimas veces que hablaría con ella luego de dejar el messenger con amigos y a mi ahora ex-yahoopareja debido a problemas con una amiga. ¿Y ahora quién podrá ayudarme? ¿El Chapulín Colorado? ¿Gokú? ¿Gintoki, Shinpachi y Kagura? ¿O tal vez una profesional que me enseñara a coser en persona?

Esa última posibilidad nunca la había manejado, ¿Pero quién? Antes de que me den algún consejo sobre cursos de costura déjenme contarles qué pasó con eso en la siguiente entrada.

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