miércoles, 4 de septiembre de 2013

Echando a perder aprendí - PARTE II


 Me olvidé tanto de mi cosplay de Takuto que ni cuenta me dí de que esto ya iba 3 a 0 perdiendo yo,todas las opciones que había tomado en cuenta estaban ya todas tachadas con zig-zag hasta hacerlas ilegibles, ¿Qué me quedaba por hacer cuando moldeaba, cortaba y cosía a mano como una tortuga, me enfrenté a una tienda de disfraces mentirosa que casi me tacha de raro y descubrí que tengo de habilidoso para calcular tallas lo que el Chunche tiene de morado? No tenía máquina de coser, y si quería mi cosplay tenía que repetir alguna de las tres opciones sí o sí pero con una receta diferente, de eso pasaron meses hasta que llegó el último día del último cuatrimestre de ese año, estaba ya entrando a vacaciones de la universidad mientras ya hacía pocos meses tenía trabajo, pero bueno, ese día salí tarde de entregar trabajos así que me dieron permiso de no ir.

Cuatro meses de agonía con varios trabajos en grupo, videos sin sentido y fuera de tema que la profe nos pedía que hiciéramos y una compañera en el grupo que con sus tropiezos se ganó las críticas de todos, al final fuimos amables con ella y no queríamos que la quedaran, ni a nuestro peor enemigo le hubiéramos deseado repetir esa tonta materia, todo después de que la noche anterior mi compañera y yo nos dormimos a la 1 de la mañana terminando otro trabajo en grupo que estábamos haciendo. Vaya cierrecito, ¿No? Era hora de darme un descanso, se avacinaba una tarde de ensueño, quería salir a comer algo delicioso antes de volver a casa donde me esperaban con masa, hojas de plátano, arroz, petit pois, cerdo, chile dulce, garbanzos, zanahoria, encurtido y por supuesto pabilo... Sí, adivinaron: ¡Era día de hacer tamales!

Por supuesto, sabía que ese era mi útimo día del año en que podía andaraguear por las calles como mochilero urbano sin que mis amigos sobreprotectores y familiares conservadores me molestaran, pues en el trabajo me iban a estar llevando en carro de aquí para allá sin derecho a reclamos, así que tomando eso en cuenta añadí a mi lista de cosas por hacer el darle otra oportunidad a buscar una sueter cuello de tortuga para el cosplay de Takuto, y esta vez sí era cierto que no me perdonaría regresar a casa con las manos vacías o quedaría con las ganas por todo el fin y principio de año, así que me tomé la libertad de visitar un par de tiendas, una de ellas probablemente no estaba en mis planes. Comencé por el mall donde estaba acostumbrado a cojer el bus, de inmediato me enfoqué en un kiosco de blusas al que le estaba más o menos pelando el ojo desde hacía semanas, pues así de larguito me pareció ver que tenían lo que buscaba, así que esta vez entré con algo de timidez y pregunté su precio: ¡¡MÁS DE 10 MIL COLONES!! Era más barato un barco de sushi que esa cosa, y era solo la primera señal de que no valía la pena despilfarrar mi plata en ella, pues luego descubrí que no tenía zipper ni ningún topo de cierre y solo estaba hecha para usarse abierta. ¡¡DESCARTADA!!

Un poco más tranquilo por saber que no volvería a pasearme en mi cosplay pasé un rato divirtiéndome jugando en la feria de juguetes inteligentes donde mi ya desgastado cerebro se puso a trabajar en algo más relajante, la pirámide y todos los rompecabezas me dieron algo de alegría para continuar la tarde, era hora de cojer otro bus y enrumbarme hacia otro mall donde después de tantos tragos amargos quería darme el buen sabor de boca. De repente recordé otra tienda por departamentos que estaba justo antes de ese mall y en donde me bajé para ver qué tenían, nuevamente dejé a un lado la parte de hombres donde sin urgar demasiado era obvio que no tenían lo que buscaba. Siguiente parada: ¡La parte de mujeres! Claro que el significado de la palabra "mujeres" en esta tienda era el de señoras ejecutivas ya casadas con al menos un carro alemán en su cochera, la prenda que me hubiera servido bien pudo haber estado entre la ropa deportiva, pero la que había no era ni para practicar ajedrez, así que  mi búsqueda terminó prematuramente hasta que de golpe mis ganas de no irme con las manos vacías me llevaron a otro lugar cercano de distancia mas no de edad: ¡La parte de niñas!

Pero, ¿Cómo diablos iba a tener éxito encontrando algo que me quedara en una sección donde la ropa podría tener la mitad de mi tamaño? Quizás es ahí donde deba agradecer a la naturaleza por mi condición de enano, y vaya que me sirvió de algo, porque la Diosa Suerte que parecía no abandonarme mientras buscaba prendas volvió a sonreirme, entre tanta cosa que ví que prefiero no mencionar para evitar cyber-bullying me topé con el tesoro que tanto buscaba: ¡Una cuello de tortuga de manga larga talla L para arriba! (No me acuerdo cuál era) Nunca en mi búsqueda de medio año me habíencontrado algo tan perfecto y tan exacto a lo que yo buscaba, no lo pensé dos veces, lo tomé, pagué y me fuí; claro que no fué nada barata, me costó más plata que un conbo agrandado en McDonald's, pero era fin de año así que todo se valía, satisfecho y con una sonrisa de oreja a oreja que no pude hacer para evitar sospechas pasé a comerme algo a uno de los malles y me fuí a casa.

Regresé con mi nuevo hallazgo y con todos los ingredientes casi listos esperándome para empezar la tamaleada, aún faltaba que mi tía abuela hiciera la masa, así que aproveché ese tiempo para ver en lo que acababa de invertir, impaciente me la probé y simplemente dí en el blanco, estaba un poco apretada pero era prácticamente perfecta, solo me faltaba un iPhone y con ella ya tenía un cosplay de Steve Jobs, pero ya volviendo a mi idea original era hora de sacar las tijeras. Ya estaba a solo tres pasos de lograr por fin mi primera pieza de cosplay, cortaba la camisa, le cosía las faldas, y le ponía la línea blanca en el medio, primer corte bien, pero no era suficiente, segundo corte etenía que ser el bueno, fracasar aquí era prácticamente imposible, ¿No?... ¡¡¡NO!!!

Por primera vez mi condición de hombre que no vivió sufuciente tiempo en la década de los 80 para saber lo que era usar una camiseta corta me traicionó y me hizo fallar en el cálculo, quedó demasiado corta, y lo peor de todo es que tenía que hacer el dobléz... ¡¡QUÉ RAYOS HABÍA HECHO!!  Ya no había vuelta atrás, con ese pedazo desechado ví como poco menos de un tucán se me fué por el desagüe, quizás nunca había estado tan cerca de completar una pieza cosplay que en ese momento, ¿Volvería a la tienda por otra? ¡Jamás! Porque en caso de que no se los haya dicho, esa era la última de su tipo que quedaba, tal vez debía esperar un tiempo a que volviera, ¿Pero valdría la pena? Hasta la fecha no lo sé, todo lo que sé es que me olvidaría del cosplay hasta mitad del año que estaba por empezar, cuando aún no me pasaba por la cabeza lo cerca que tendría el hobby más que nunca en mi vida.

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