lunes, 2 de septiembre de 2013

Echando a perder aprendí - PARTE I



Continuaba mi interés por hacer el cosplay de Takuto aún con la frustración de la velocidad de caracol que implicaba coser a mano y la traumática negativa de la tienda de disfraces de hacerme el traje, así que como todo ser vivo sin vida social cuya compañera inseparable es la compu decidí preguntar a la única fuente que tenía para hayar una respuesta y ponerle fin a mis dudas sin sacrificar el secreto de mi interés por el cosplay: ¡Los foros de internet!

La pregunta era sencilla pero clara: "Quiero hacer un cosplay de Takuto de Full Moon wo Sagashite pero ya intenté cosiendo y no me salió, ¿Alguna sugerencia?". La respuesta que me dieron por más obvia que fuera no la había pensado antes por mi temor a hechar a perder algo que otro había hecho, cosa que mi hermano mayor intentó meterme en la cabeza por la oreja como palillo de dientes con el tema de los carros modificados. Casi todos ahí me respondieron esto:

"Tome una camiseta manga larga, córtela por la mitad y cósale una línea blanca en el medio".

Obriamente sabía que una sueter normal no me iba a servir para esto, soy algo detallista así que sabía perfectamente que tenía que buscar una con cuello de tortuga, cosa imposible de encontrar en la sección de hombres, así que no me quedaba más remedio que buscar en ese lugar prohibido donde los hombres casi que recibimos la pena de muerte si cruzamos la frontera: ¡¡LA SECCIÓN DE MUJERES!!

Claro que no sería nada fácil, mi primera idea fué la de buscar una suéter de mujer de esas cortas que ahora están de moda, si encontraba una con cuello de tortuga perfecto, si encontraba una con gorro buscaría la forma de juntar las piezas hasta convertirlas en un tubo vertical, si encontraba una polo probaría si subiendo las dos partes del cuello y uniéndolas con consturas y un poco de esculpirlas con tijeras lograría la forma, estaba listo para cualquier posibilidad.

El primer lugar donde decidí ir a buscar fué en una ropa americana, esos lugares donde por el precio de una Coca Cola uno se compra una prenda con un olor tan viejo como el del edificio pero decente y en buen estado,como tenía que buecar en la parte de mujeres sabía que los mismos vendedores podrían tener prejuicios hacia mí y eventualmente me apodarían como "El Muchacho que Buscaba una Sueta de Mujer", esa posibilidad me incomodaba un poco y al rato y les terminaba cayendo mal, pero por el otro lado me valía, no vine aquí a hacer amigos, vine a ver prendas y a comprar si encontraba lo que buscaba, y si llego a la caja y le doy la prenda al mejor estilo de Fry le digo que tome mi dinero, deme la prenda, y se calle.

Y así fué como empezó oficialmente mi búsqueda, tras una mañana de clases en la universidad regresé a mi casa para almorzar no sin antes hacer una pequeña escala en una ropa americana que quedaba en mi ciudad, claro que no me imaginaba que la tienda tuviera tantas baratijas adentro que tuvieron que hacerla de dos pisos para poder meter todo, así que mi búsqueda se extendió más de lo normal yendo de izquierda a derecha, de abajo hacia arriba, de adentro hacia afuera (literalmente) hasta que casi a ras del suelo me topé con la sección de jackets de mujer, de lejos se veía una enorme mancha negra lo cual parecía una señal segura de que la futura pieza de cosplay estaba ahí sumergida, solo tenía que zambillirme y pescarla.

Claro que lo de zambullirme no lo digo tan literalmente, estaban todas guindando del mismo palo y tan juntas que encontrarla sería como buscar una cerda gris en medio de todas negras en un cepillo duro a una escala 200 veces mayor, y además estaba a ras del suelo, la peor pesadilla de cualquier enfermo de pie plano, afortunadamente yo no soy uno de ellos así que me agaché, empujé sueta por sueta de un extremo a otro con una llamada telefónica de mi mamá de por medio a la que tras preguntarme dónde estaba le dije que iba en camino en el bus (no me creyó) hasta encontrar una que parecía encajar, la aparté por si encontraba una mejor, pero luego de pasar la última chillando gancho con tubo finalmente tenía a mi ganadora,una jacket pequeña de un material que parecía papel y tenía gorro, pero estaba confiado de que podía darle la forma que quería por más conciente de que no podía ir al vestidor y probármela y tenía que arriesgarme, por lo que la llevé a la caja, la pagué y volví a casa para reportarme con la jefa.

La idea era llegar a almorzar, pero antes cuando subí a mi cuarto ansioso por ver de cerca qué había comprado decidí sacar mi hasta ese momento preciada adquisición confiado de que había metido un hoyo en uno, entonces el momento de la verdad: Un brazo en una manga: ¡BIEN! Un brazo en la otra: ¡BIEN! ¡YA CASI LO LOGRO! Cierro el zipper: ¡OH-OH! Houston: ¡Tenemos un problema! La bendita jacket no cerraba, centímetros era lo que separaba un extremo de zipper del otro tanto así que ni respirar hondo y apretarme hasta obstruir mi circulación iba a funcionar, y eso que todavía no había ganado los kilos que subí al año siguiente por culpa de mi sedentaria vida en la oficina. Estaba sumamente frustrado, ya era mi tercer fracaso al hilo, y lo peor de todo es que no podía devolverla, es una tienda de segunda mano, ahí donde no conocen el singnificado de la palabra "devolución". Tampoco podía venderla ni botarla porque no quería que me vieran con ella, no me quedó más remedio que dejarla olvidada en un rincón con otros tiliches tan olvidados que ni yo sé ya dónde están. Una vez más mi trauma puso mis ganas de hacer cosplay en el baúl de los objetos perdidos, baúl que no volvería a abrir hasta vísperas de navidad, historia que contaré en mi próxima entrada.

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