sábado, 7 de septiembre de 2013

Tengo un gran defecto: ¡SOY HOMBRE!



Era el año 2011, ya habían pasado 3 años desde que hice mi pimer intento de cosplay, dos desde que hice mis primeros amigos cosplayers, uno desde que la primera costura que metió y sacó hilo salió rrequete-mal. Acababan de remodelar una parte de la casa en donde se había cambiado una pared que se estaba pudriendo por dentro y al mismo tiempo se había hecho un ático justo encima de mi cuarto, recordé que me habia llevado algunas cosas allí arriba así que en un buen día que no tuve que trabajar y quise volver a poner en práctica lo que aprendí subí y busqué el pedal de mi máquina de coser que se me había perdido y tras urgar entre las cajas y el polvo finalmente lo tuve de nuevo en mis manos. ¡Aleluya! Este equipo de ensueño que me había dado algunas pesadillas está reunido de nuevo, pesadillas que no tardaron en recordarme por qué las tuve: ¡OTRA VEZ NO COSÍA LA COSITA ESA!

En más de un año sin usarla prácticamente no cambió nada, otra vez el mismo hilo, las mismas telas, las mismas costuras que no aparecen, no me acuerdo si para ese entonces ya había olvidado todo lo que me enseñaron sobre costura, todo lo que sé es que no he avanzado nada, esa pequeña diablilla me sigue dando guerra, ¿Acaso hay alguna batalla contra ese insecto blanco que yo pueda ganar? Rápidamente voví a intentar con la costura a mano, ¿Y entonces qué haré con este aparato? ¿Lo vendo? ¿Lo empeño? ¿Lo regalo? ¿O aunque sea le pago a alguien para que me enseñe a domar a esta pequeña bestia de una vez por todas? Bueno, esa última idea me surgió luego de escuchar a una amiga que al igual que yo también se estaba iniciando en el cosplay junto con su hermana, aunque ya se había hecho sus trajes con ella.

Entonces fuí con mi amigo a uno de los festivales donde vernos las caras era religiosamente obligatorio, empezamos a ser amigos desde el Kawaii 2009 desde que nos hicieron retratos chibis de nosotros en su stand, para este entonces ya ellas habían literalmente colgado el lápiz y entrándole más a las poses con sus cosplays, fué así como paulatinamente en cada una de esas breves reuniones íbamos escuchando la historia de su iniciación, la historia que nos contó en resúmen fué esta:

"Mi hermana se metió a un curso de costura y entonces ella me enseñó a coser"

En ese momento no quise revelar mis intenciones de hacer cosplay, pero entre esas palabras hubo tres que me parecieron las mágicas: ¡CURSO DE COSTURA! ¡¡¡CLAAAAAAARO!!! ¿¿¿CÓMO NO LO PENSÉ ANTES??? Sabía que la respuesta a todas mis interrogantes estaban en una cosplayers experimentada, así que apenas mi déficit atencional me lo permitiera investigaría, claro que para recibir el empuje moral necesitaría la ayuda de la única persona que medio entiende mis salidas extrañas: ¡MI PSICÓLOGA!

Después de contarle todo su conocimiento del lugar en el que en ese momento estaba su consultorio me puso más cerca de lograr mi objetivo: Una escuela de costura que estaba unos pocos metros a pie, una parte mía me hacía costarme decidir si lo hacía o no, ¿Será que sabía lo que me iban a decir? ¡No sé! La cosa es que a primero de tres intentos ella me llevó hasta donde estaba el lugar para ver si podía inscribirme y para que no tuviera pena de hacerlo, quería saber los costos porque no creía que fuera barato, pero qué mal, ese día estaba cerrrado, entonces no me quedó más remedio que apuntar el número y llamar, un número del que nunca me contestaron, era hora de un segundo intento.

Pasó algún tiempo y mi psicóloga me seguía empujando para que lo hiciera, esta vez averigüé y por fin había alguien, pero por desgracia ella era la única persona que estaba y me dió un papel y me dijo: "Aquí está la información de todos los cursos".

Nuevamente la pena me volvió a invadir, ante los empujones de mi psicóloga y mis aspiraciones de convertirme en cosplayer y hacer algo diferente (pues la monotonía de estar todos los días sentado en la compu de mi oficina ya me estaba matando) decididamente fuí a decir que quería inscribirme, la tercera es la vencida, o iba a por fin dar el último paso que necesito para ser más constante con mis cosplays o dejaba de llamarme Mau, y esta vez el panorama no podía ser mejor: Yo en la puerta, la puerta abierta, una de las profesoras adentro, ¿Qué podía salir mal? Toqué el portón y fué ahí donde empezaba a escribir la historia:

- Yo: "Buenas, ¿Están matriculando para el próximo curso?"
- Profesora: "¿Para quién sería?"
- Yo: "Diay, ¡Para mí!"
- Profesora: "Ah no, es que ES SOLO PARA MUJERES"

***

***

***

¡¡¡QUÉ DIABLOOOOOOOOOOS!!!

 La verdad es que lo que ella me dijo me dejó simplemente helado, le dí las gracias aunque no quise, solo me quería ir corriendo de ahí, nunca me había sentido tan indignado y sobre todo discriminado, era la segunda vez que mi propio género me había traicionado en mis intentos de ser cosplayer. ¿Cómo iba a pasar a mi cita a solas post-terapia después de que me acabaran de meter semejante (perdonen la palabra) mierda en la cabeza? Me quise desahogar un poco y para un reporte rápido volví al consultorio de mi psicóloga y le conté lo que pasó, ella por suerte me dió la razón, sus primera palabras fueron "¡Qué feministas que son!", ni ella que es mujer podía comprender semejante fascismo sexual, la cosa es que después de solo un ratito de hablas de eso pude retomar algunos ánimos y continuar mi día, pero las palabras de esa profesora sin duda me marcaron quizás de por vida, pues me hizo pensar que en todos debe ser así pues nunca he visto a ningún cosexual mío sentarse con una máquina de coser a pegar dos elas, al menos por hobby.

Con el tiempo veía una deprimente realidad que no paraba de entender, mientras mis amigos cosplayers ya tenían años de hacerse sus cosplays casi desde el cole, yo con mis ya entonces 26 años me estancaba y me seguía estancando en todos mis intentos por hacerlo y no había empezado, no dejaba de preguntarme: ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Por qué a mí? ¿Qué hice para merecer este castigo? ¿Por qué los dioses del cosplay no me quieren en su reino?

Creo que no pasó mucho tiempo antes de que tomara una decisión que aunque no tenía nada que ver con lo que pasó sí influyó en la elección del próximo traje, pero eso lo contaré en mi próxima entrada.


No hay comentarios:

Publicar un comentario